Aromas del prado

Hoy fue una mañana como todas, todo venía normal. Nada parecía sorprenderme hasta que decidí bajar para hacer una llamada telefónica.

 

Una vez que llego a planta baja, decido entrar en la oficina de Shandra. Desde afuera se la veía muy relajada, escuchando su música preferida.

 

Se puede decir que Shandra es la empleada perfecta, ganó su puesto de trabajo por concurso y sin acomodos, es ordenada, llega siempre temprano, hace su trabajo sin meterse en el de los demás. En definitiva, una trabajadora con todas las letras.

 

Cuando me ve que estoy por entrar en su oficina, la veo preocupada. Ella no tiene lugar donde esconderse, pero en ese momento estoy seguro que rogaba desaparecer, me acerque a ella para buscar el teléfono y ahí me dí cuenta…Shandra se había tirado un pedo. Un pedo de aquellos que salen para quedarse.

 

Con mi mejor cara de mayonesa, me hice el desentendido y Shandra, roja como un tomate, no encontraba excusa alguna para echarme de su oficina.

 

-  Vine a buscarr….(no sabía para donde dirigir la mirada), no…nada, mejor me voy.

-  Si, si…estoy por ordenar la oficina y necesito estar sola (me responde muy amablemente y a los empujones).

 

Salgo de su oficina y la pobre Shandra cierra la puerta (esta es de vidrio, así que pude ver en su interior), abrió las ventanas y prendió el ventilador de techo, agarró unas carpetas y comenzó (o intentó) hacer (más) viento para que tapar su “delito”.

 

Yo, tentado desde el otro lado de la puerta, observaba la situación hasta que la pobre Shandra se dio cuenta que la estaba mirando y siguió su ritual de acomodos y organización perfecta.

 

Es más que evidente que hasta los correctos…pueden tener un desliz. 

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Tanto brillo por la grasa

En toda oficina (sobre todo las públicas) existe el famoso “militante del partido”, en este caso lo tenemos a “el Etor”.

 Terminaba de preparar los archivos para enviar a imprenta, cuando lo escucho preguntarle a Diana:

-¿Y vo’ como entraste acá?

 Diana, Licenciada en Cs. De la Educación y encargada de gestiones editoriales le responde:

- Deje mi C.V. , tuve una entrevista laboral y luego me llamaron.

- A pero … vo’ no militaste en…

- No. (contesto cortante, se levantó y se fue)

Ese es el Etor, con un corte de pelo al mejor estilo flogger , traspiradas remeras con colores y escotes tan ordinarios como “sushi de polenta”, desodorante en aerosol que podría provocar un incendio. “Etudiante” de la facu, con un curso de “computadoras” es el encargado de acomodar los muebles, chequear el buen funcionamiento de las impresoras pero ante todo… opinar del trabajo de los demás, navegar durante 3 horas seguidas en taringa, buchonearle a la “diretora” la vida de los demás y, en los últimos meses, aportar ideas e intentando asesorarme sobre lo que esta bien o mal en mi trabajo.

Hace un par de días me dice:

- Estuve viendo unas cosas para poner en la página web.

- A ver (le digo yo, con mi mejor cara de mayonesa)

- Mirá, mirá…tan re bueno los efectos….

En ese momento, no sabia si  ponerme de pie y mearle la cara, presentar mi renuncia o simplemente mirar lo que me estaba mostrando, sonreír y decir “Qué bueno, después lo veo bien”.

Obviamente (y falsamente también) la tercer opción fue mi mejor carta, volví a mi trabajo, seguí programando y me tomé un mate tan frío y tan desagradable que me hizo olvidar aquello que el Etor me había mostrado.

Pasaron los días y Diana se encontraba en su oficina, corrigiendo la pésima redacción de “la yegua” cuando lo escucha al Etor decir:

- Y le dí una orden el otro día para que mejore la página y no me hace caso, al final ese siempre hace lo que quiere.

Y es así como funciona “la cosa” en esta oficina…el que sabe, sabe y el que no…Opina.

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La Flor por la boca muere

Terminaba de ordenar unos archivos esa mañana. Cuando de repente golpean la puerta. Era Flora, la vendedora, que venía a ofrecerme unos catálogos con artículos de cocina que estaban de oferta.

Flora es una mujer de unos 45 años, gringa, criada en un pueblito de Entre Ríos. Con una tonada muy particular. Cabellos cortos, de lentes y de sencilla vestimenta.

Tengo una muy buena amistad con Flora, esa mañana entró a la oficina ya con aires de picardía:

- Hoooola, ¿Cómo andas vos ché?

- Bien Flo…

- Pero que alegría, yo cansada…anduve toda la mañana recorriendo la ciudad buscando los catálogos, viste?

- A si, mirá…

- Y te los traía para ver si querías comprar algo, viste? Unas cosas de lindas hay!

- A ver, prest…

- Te tengo que contar algo que me entere del Nito, viste? Resulta que el yerno de él, que esta a cargo del negocio que tiene en el centro…

En ese momento entra Ucha a la oficina, con una escoba y un balde cantando…

- Renato, Renato, Renato..por tu retrato te di mi amo-or!, Renato, Renato, Renato…por ti suspira mi corazón

Ucha me mira, me guiña el ojo y dice:

-Hola Florea ¿Cómo andas?

Flora mirándola de reojo y muy distante:

- Bien, bien. Veo que estas contenta! Se nota que estas trabajando por que el otro día vino tu hija…bueno te decía que estas ofertas son muy buenas al igual que los precios.

Es muy evidente que ambas no se llevan bien. Ucha, le sacó la lengua a sus espaldas y se fue. En ese momento la gringa nazi salió a flote:

- Yo no hablo mucho frente a esta gente, viste? No confío mucho en el personal de limpieza. Es gente muy chismosa que te ventilan todo, viste?

En definitiva, chismosas o no, al yerno de Nito, que esta encargado del negocio que tienen en el centro,  lo encontraron de amoríos con una de las empleadas…”una morochita” (según Flora). La hija de Nito se quiso tirar del techo, el yerno de Nito lo negó y la “morochita” quedó sin trabajo.

 

Terminantemente, Flora tiene razón: en algunas personas es preferible no confiar.

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La monjita diabólica.

Me había levantado temprano esa mañana para poder bañarme tranquilo, desayuné con café y tomé un trago de licor de dulce de leche (no soy alcohólico, pero no me pueden negar que el licor de dulce de leche es riquísimo) y salí contento escuchando Hard-Fi.

Llegando a la oficina, todos relajados con la ausencia de “la yegua”, la cosa tomaba otro color. Se notaba en el aire un clima de competencia y de ver quien era el cacique con la flecha más larga.

Subiendo por el ascensor me la cruzo a Lisa, una mujer mayor, muy trabajadora (según ella), pidió ya 5 veces una recategorización pero aún no hay plata para eso, así que hace unos años solamente se dedica a contar baldosas y quejarse.

Tampoco puedo dejar de lado que es una mujer muy religiosa, dominicalmente a la misa y para ella no hay nada más importante que la felicidad del hogar…que el dinero no es importante, sin dejar de lado que esta casada con un político de billetera muy gruesa y, gentilmente y honestamente, acomodaron a todos sus hijos en cargos públicos y se dedican a presenciar actos , viajar y viajar.

Y si de caciques hablamos, Lisa es una de las que más se destaca.

- YO, llegue a las 7 de la mañana. (fue lo primero que me dijo con su cara de “trabajadora del año”)

- Pero son las 9, aun no abriste tu oficina y tus biscochos aún estan calentitos, ¿los compraste recién? (Le respondí).

Largó una carcajada falsa y “no lo digo por vos” me respondió.

Saliendo del ascensor se encontró con María y no terminaron de cerrar la puerta cuando se la escucho decir “Este pibe, bla bla bla bla…”..así son las santitas.

Llegando a mi oficina, observo que el ratón Perez estuvo revolviendo todo y nuevamente desaparecen mis cosas. Salgo a las puteadas para la oficina de Lisa (generalmente allí aparecen nuevamente) y, cuando estoy entrando, la escucho decir al teléfono:

- No le dije “Negro de mierda”, pero ganas no me faltaron….bueno, deciles que dije YO que acomoden todo y que no me rayen los muebles.

La gran preocupación de Lisa es la felicidad familiar, pero en este momento esta redecorando por cuarta vez en el año su casa quinta. Esos “Negros de mierda” son sus albañiles.

Cuelga el teléfono se da vuelta, y con la boca llena de biszcochos me dice:

- Corazón, necesitas algo?, vos siempre tan trabajador. Siempre le pido a la virgen que a la gente como vos le vaya bien.

Me pregunto ¿qué querrá decir con “a la gente como vos”?, ¿será mi color de piel? ¿Mi forma de trabajar? ¿Matrimonio igualitario? ¿adictos al licor de dulce de leche?

Es más que evidente…que cuando la propina es grande, hasta el santo desconfía.

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El día sin la jefa

Que irónico comenzar un post así! Una de mis primeras publicaciones sin el personaje principal…”la yegua” para la gran mayoría.

Y el día comenzó asi..llegue a las 9 am como cada día y no encontré a nadie..todo el mundo fumando en el patio, otros criticando el laburo ajeno y otros..ni llegaron aún..cuando el gato no esta..los ratones se entretienen.

Cruzo en el pasillo al Pelado, nunca supe bien cual es su función acá, lo único que sé es que todas las mañanas esta sentado tomando mates, sale a comprarse cosas, habla con el resto de los de seguridad y a fin de mes cobra su sueldo.

Es la primera vez que en 4 años de trabajo nos saludamos, quizas su homofobia (o “miedo”) lo llevo a eso, pero no es mi problema, le pregunto por el resto y cual podría ser su frase…”No se”.

Pero mucho no cambió de cualquier dia tradicional…la tenenmos María que de lunes a viernes vive cansada y estresada…asi que tiene q salir a fuma al patio y navegar en internet toda la mañana, y hoy..¿por que haría lo contrario? hasta se la vé contenta. Pero su felicidad no dura mucho, ya que se sentó en su computadora y no se desprendió del chat preocupándose por que una de sus hijas volvio por decimo octava vez con el novio que la dejó una y otra vez y la história se vuelve a repetir.

Ucha, la señora de ordenanza, hoy decide limpiar a fondo la oficina de la jefa..con un pequeño detalle, además de ser uno de los pócos días que trabaja..trajo a su hija para que haga el trabajo por ella. En un par de días..de la caja chica de la oficina..saldrá plata para pagarle..

Por supuesto que todos estamos más tranquilos y relajados..hasta hace unos segundos en que todos nos dimos cuenta que se hacerca la hora de salida, sabiendo que mañana tampoco esta la jefa, planear como organizar otra mañana “libre”.

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Hola

Hoy comienzo este blog contando anécdotas de oficina, más presisamente la mía.

Mi nombre es A, tengo 30 años y trabajo como administrativo y creativo en una oficina pública. ¿Oficina pública dirán uds? si..pero no tengo asegurado mi puesto de trabajo, soy de los tantos contratados que la tienen que remar a diario para que sus jefes esten de buen humor, y de eso, dependa mi estabilidad laboral.

Les doy la bienvenida a mi wordpress y espero lo disfruten tanto como yo, se sientan identificados y cualquier semejanza con la realidad..no duden que es así!

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Hola Mundo!

Arranca el día en la oficina.

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